Skip to main content
Al Día

Taller de Olla Bruja: cuando ahorrar energía también ayuda a construir comunidad

¿Qué puede ocurrir cuando 17 mujeres se reúnen todos los martes durante dos meses alrededor de una olla?

La respuesta podría parecer sencilla: aprender una nueva forma de cocinar. Sin embargo, en Fondacio Acompaña la experiencia terminó significando mucho más.

Durante dos meses, 17 mujeres jefas de hogar participaron en el primer Taller de Olla Bruja realizado por Fondacio, en Huechuraba, una iniciativa que combinó aprendizaje práctico, ahorro para las familias, cuidado del medioambiente y, especialmente, encuentro entre personas.

Al finalizar el proceso, cada participante regresó a su hogar con una olla bruja construida durante el taller y con un nuevo conocimiento que podrá incorporar en su vida cotidiana.

Pero también regresaron con algo que no cabe dentro de una olla: nuevos vínculos, conversaciones compartidas y una experiencia de comunidad.

Margarita Coloma: Una de las participantes del primer Taller de Olla Bruja de Fondacio Acompaña muestra el sistema que llevará a su hogar, una herramienta sencilla que une ahorro, sostenibilidad y aprendizaje compartido.

¿Qué es una olla bruja?

La olla bruja es una técnica de cocción que permite aprovechar durante más tiempo el calor generado previamente en una cocina convencional.

El sistema utiliza un receptáculo aislante en el que se introduce una olla que ha sido calentada previamente. Gracias al aislamiento, el calor se conserva y los alimentos pueden continuar su proceso de cocción sin requerir que la cocina permanezca encendida durante todo el tiempo habitual.

Se trata de una técnica sencilla que puede convertirse en una herramienta útil para disminuir el consumo de gas asociado a algunas preparaciones domésticas.

Para las participantes del taller, aprender a utilizar este sistema significa incorporar una alternativa concreta que puede contribuir al ahorro mensual de sus hogares.

Y es precisamente ahí donde una actividad aparentemente pequeña comienza a mostrar un impacto mucho mayor.

Porque cuando hablamos de mejorar la calidad de vida de las personas, las transformaciones no siempre empiezan con grandes intervenciones. Muchas veces comienzan con conocimientos sencillos que pueden aplicarse todos los días.

Dos meses para aprender, compartir y encontrarse

Todos los martes, durante dos meses, las participantes se reunieron para avanzar en la construcción de sus propias ollas brujas y aprender cómo utilizarlas.

El taller fue conducido por Ximena Pérez, facilitadora con experiencia en este sistema de cocción, quien acompañó a las participantes durante todo el proceso.

El objetivo práctico estaba claro: que cada mujer pudiera terminar su propio artefacto y llevárselo a casa para comenzar a utilizarlo.

Sin embargo, Fondacio Acompaña quiso que el espacio tuviera también otra dimensión.

Cada encuentro se convirtió en una oportunidad para conversar, compartir experiencias y conocerse.

Porque aprender algo juntos también puede ser una forma de encontrarse.

Semana tras semana, la meta común fue generando un espacio donde las participantes pudieron relacionarse, ayudarse y desarrollar vínculos que fortalecen las redes de apoyo entre vecinos y vecinas.

Así, el taller comenzó a demostrar algo que forma parte profundamente de la manera en que Fondacio entiende el acompañamiento: una acción concreta puede convertirse también en una oportunidad para vivir mejor juntos.

Una herramienta para el hogar y una experiencia para la vida

Al finalizar el taller, cada participante recibió la olla bruja que había construido.

No era solamente el resultado material de dos meses de trabajo.

Era también una herramienta que podrán incorporar a su vida cotidiana y que puede contribuir a disminuir el consumo de gas utilizado en determinadas preparaciones.

En hogares donde cada gasto cuenta, aprender formas más eficientes de utilizar la energía puede transformarse en un apoyo significativo para la economía familiar.

Al mismo tiempo, disminuir el tiempo de utilización de una cocina convencional permite incorporar una mirada de mayor conciencia respecto del consumo energético y del cuidado de nuestro entorno.

De esta manera, el Taller de Olla Bruja de Fondacio Acompaña une tres dimensiones que muchas veces observamos por separado: economía familiar, sostenibilidad y comunidad.

Y justamente en esa unión aparece gran parte de su valor.

No se trata únicamente de enseñar una técnica.

Se trata de entregar herramientas que puedan permanecer en la vida cotidiana de las personas y acompañarlas mucho después de que termina el taller.

La última jornada terminó alrededor de una mesa

El cierre tuvo una forma muy coherente con todo lo vivido durante las semanas anteriores.

Las participantes compartieron una convivencia y prepararon juntas una carbonada utilizando una olla bruja.

Después de semanas construyendo, aprendiendo y compartiendo, llegó finalmente el momento de sentarse alrededor de la comida preparada con aquello que habían aprendido.

Y quizás esa imagen resume gran parte del sentido de esta experiencia.

Una olla.

Una mesa.

Personas compartiendo.

Porque construir comunidad no siempre requiere grandes escenarios.

A veces empieza cuando alguien enseña algo que sabe, otra persona se atreve a aprender y varias personas descubren que tienen más cosas en común de las que imaginaban.

Las participantes celebran el cierre del primer Taller de Olla Bruja de Fondacio Acompaña, mostrando sus trabajos terminados después de dos meses de aprendizaje, encuentro y construcción de comunidad.

Fondacio Acompaña: soluciones concretas que generan encuentro

Desde Fondacio entendemos que acompañar a las personas significa también mirar su realidad cotidiana.

Preguntarnos qué herramientas pueden ayudar.

Qué conocimientos pueden compartirse.

Qué espacios pueden generar vínculos.

Y qué pequeños cambios pueden hacer que la vida sea un poco más digna, sostenible y acompañada.

Por eso este taller no termina solamente con 17 ollas brujas.

Termina con 17 mujeres que hoy cuentan con un nuevo conocimiento y una herramienta concreta para sus hogares.

Pero también con una comunidad que tuvo la posibilidad de encontrarse durante dos meses.

En Fondacio creemos profundamente en el valor de estos espacios.

Porque detrás de cada actividad existen personas.

Y cuando las personas se encuentran, conversan, colaboran y descubren que pueden apoyarse unas a otras, empiezan a construirse comunidades más fuertes.

Una experiencia que queremos multiplicar

El primer Taller de Olla Bruja abre también una nueva posibilidad.

Fondacio Acompaña espera poder repetir esta experiencia durante lo que queda del año para que más hogares puedan conocer esta técnica y acceder a una herramienta que contribuya al ahorro de gas.

Pero queremos que más personas puedan experimentar también aquello que ocurrió alrededor del taller.

El encuentro.

La conversación.

La solidaridad cotidiana.

La posibilidad de conocer a otras personas del mismo territorio y comenzar a construir redes de apoyo.

Porque muchas veces una comunidad comienza exactamente así: reuniéndose en torno a una tarea compartida.

El primer Taller de Olla Bruja llegó a su fin.

Pero lo aprendido, los encuentros y las relaciones que comenzaron a construirse continúan mucho más allá del último martes.

Porque cuando compartimos conocimientos, tiempo y vida, también construimos un mundo más humano y más justo.

¿Quieres ver más de esta experiencia? Encuentra más fotografías del Taller de Olla Bruja en nuestro Instagram y conoce de cerca a la comunidad que hizo posible este encuentro.