Durante el tiempo de Adviento, un grupo de voluntarios y voluntarias de Fondacio recorrió hogares de Huechuraba para compartir villancicos, presencia y compañía con familias que viven momentos de enfermedad, duelo o aislamiento. Una Navidad vivida desde la cercanía y la belleza.
Navidad con todos: cuando la música se vuelve encuentro
Este fin de semana, la Navidad salió a caminar por los barrios.
Un grupo de 13 personas de Fondacio recorrió casas de vecinos y vecinas que atraviesan distintas situaciones de fragilidad en sectores cercanos a El Barrero, El Bosque II y La Pincoya, llevando algo tan sencillo y profundo como villancicos, palabras compartidas y tiempo regalado.
Durante el sábado 20 y domingo 21 de diciembre, a partir de las 17:00 horas, se visitaron 11 hogares previamente empadronados, donde viven adultos mayores enfermos, personas postradas, familias en duelo o vecinos que hoy no pueden desplazarse. Cada visita duró entre 30 y 45 minutos, respetando los ritmos y emociones de cada hogar.
El Adviento vivido en comunidad
La iniciativa, llamada Villancicos con nuestros vecinos, nació del deseo de reunirse y compartir el tiempo del Adviento, celebrando la Navidad en solidaridad, especialmente con quienes suelen quedar al margen en estas fechas.
Desde finales de noviembre, músicos, cantantes y lectores se reunieron a ensayar, creando un grupo unido, diverso y profundamente comprometido. En cada encuentro no solo se preparaban canciones, sino también vínculos, conversaciones y una forma de estar presentes para otros.
El formato fue tan simple como significativo:
el grupo salía desde Fondacio y caminaba de casa en casa. Al llegar, un pesebre en vivo entraba con solemnidad, el coro comenzaba a cantar villancicos como “Ay sí, ay no”, “El burrito sabanero” y “Señora Doña María”, mientras se leían textos alusivos a la Navidad. Luego venía el momento más esperado: sentarse a compartir, escuchar, conversar y entregar un pequeño presente preparado con cariño.
Presencia frente al abandono
Las sonrisas, las lágrimas de emoción y los silencios compartidos fueron, para quienes participaron, un regalo inmenso.
Momentos sagrados de belleza, cercanía y vecindad se vivieron en cada casa, recordándonos que la Navidad también se celebra así: estando, escuchando, acompañando.
Esta acción buscó aportar una presencia concreta frente al abandono que viven muchas personas mayores o enfermas, especialmente en un tiempo del año que puede intensificar la soledad y el dolor.
Un trabajo en red que hace posible el encuentro
La iniciativa fue posible gracias al trabajo conjunto de Fondacio Acompaña, el Grupo Reciclo, que preparó regalos para las familias, y cantantes y músicos voluntarios provenientes de distintos puntos de Santiago.
Un tejido comunitario que fortalece las redes con el entorno y abre nuevas formas de encuentro entre vecinos.
La Navidad que sigue caminando
El camino no terminó ahí.
El martes 24 de diciembre, el grupo participó como coro en la Misa del Gallo de Fondacio, cerrando este recorrido con canto y gratitud.
Así culmina un proceso iniciado semanas antes, pero que deja una huella que permanece:
la certeza de que la Navidad cobra sentido cuando se comparte, cuando se vive desde lo más valioso que cada persona es, abriéndonos a la Vida que nace en cada encuentro.
Una fiesta sencilla, profunda y comunitaria.
Navidad con todos.
- La Navidad comienza cuando alguien se detiene a llegar al otro. Un círculo de cantos, miradas y presencia compartida dentro del hogar.
- Un pesebre sencillo, muchas historias, una misma esperanza. La música abre espacio al encuentro y a la emoción.
- Salir a caminar el barrio también es celebrar la Navidad. Comunidad, risas y canciones que se toman la calle.
- La alegría también se canta en voz baja, casa por casa. Villancicos que se vuelven compañía y consuelo.
- Cuando la puerta se abre, la Navidad entra completa. Escucha, cercanía y tiempo regalado.
- Sonrisas, silencios y lágrimas que dicen más que las palabras. Momentos de belleza compartida que quedan en el corazón.






