En un ambiente lleno de recuerdos, emociones y esperanza, más de 80 personas se reunieron el pasado 8 de noviembre para cerrar las celebraciones por los 50 años de Fondacio. Un encuentro que nos invitó a agradecer lo vivido y a abrir el corazón a lo que viene.
A veces, la vida nos regala momentos que quedan grabados en lo más profundo. Así fue el Encuentro en Gratitud, realizado el 8 de noviembre, donde casi 80 personas —entre miembros históricos, amigos, colaboradores y comunidades asociadas— se reunieron para cerrar un año y medio de celebraciones por los 50 años de Fondacio.
Las palabras que resonaron esa tarde lo dicen todo:
“La gratitud convierte lo cotidiano en sagrado”… “Agradecer es mirar la vida con ojos nuevos”… “Cuando eliges agradecer, la mente se calma”.
Expresiones simples, pero llenas de vida, pronunciadas por quienes han sido parte de esta historia compartida.
Un viaje por nuestra memoria viva
En el salón, la emoción se hizo comunidad. Entre abrazos, cantos y espacios de silencio profundo, los asistentes fueron reconstruyendo las huellas de este camino.
Uno de los momentos más significativos fue la creación de una línea del tiempo, donde cada persona pudo firmar y escribir su testimonio, conectando décadas de vida comunitaria. También se levantó un hermoso “Árbol de los Regalos”, símbolo del agradecimiento por la presencia del Espíritu Santo en tantas historias personales y comunitarias.
Cada color, cada palabra, cada gesto recordaba que estos 50 años han sido un regalo compartido.
Un ciclo de celebraciones para la memoria y el corazón
Este encuentro fue el último de un itinerario especial que comenzó en diciembre de 2024 con una gran celebración de aniversario, que reunió a 300 personas junto al coro Santiago Gospel.
Continuó en Semana Santa 2025 con “Tres Silencios para la Vida”, y luego con “Celebrando los 50 años en Pentecostés”, en junio de este año.
Tres momentos distintos, una misma certeza: Fondacio vive gracias a su gente, sus historias y su compromiso cotidiano por construir un mundo más humano y más justo.
Gratitud que impulsa el futuro
Cerrar este ciclo no es un punto final; es una invitación.
En este último encuentro, la comunidad pidió a Dios seguir acompañando el camino de Fondacio para continuar respondiendo a los desafíos de hoy, especialmente en Huechuraba y en cada espacio donde servimos.
Agradecemos a todas las personas que han caminado con nosotros. A quienes llevan muchos años, a quienes recién llegan y a quienes han sostenido esta misión con su oración, su trabajo, su alegría y su fe.
Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro deseo de seguir construyendo un mundo más humano y más justo, donde cada persona encuentre un lugar para crecer, servir y vivir mejor juntos.














