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Al Día

Niñez y Juventud: acompañar a quienes ya están construyendo futuro

En Fondacio creemos que las grandes transformaciones comienzan cuando alguien se siente visto, acompañado y llamado a participar. Por eso, en el marco del lanzamiento del Programa Niñez y Juventud, quisimos detenernos a escuchar, poner rostro y voz a este nuevo camino.

Conversamos con Diana Bedoya, quien nos compartió la inspiración, el sentido y los sueños que dan vida a este programa que hoy comienza a desplegarse en América Latina.

Este artículo nace desde esa conversación. Una invitación a conocer, conectar y ser parte.

Un programa que articula, cuida y proyecta

El Programa Niñez y Juventud de Fondacio surge con un propósito claro: integrar todos los proyectos e iniciativas vinculadas a la niñez y la juventud dentro de una misma orgánica de trabajo en Fondacio LATAM.

En palabras de Diana, la intención no es sumar una iniciativa más, sino crear un ecosistema vivo, donde los distintos proyectos puedan encontrarse, dialogar y fortalecerse mutuamente. Un espacio común que permita ofrecer formación, servicio y comunidad, acompañando a los jóvenes en su descubrimiento vocacional y en su compromiso social.

Este programa se sostiene en la pedagogía y espiritualidad de Fondacio, entendidas no como conceptos abstractos, sino como una forma concreta de mirar a la persona, su historia y su capacidad de aportar al mundo.


¿Por qué hoy?

Durante el Congreso Internacional de Fondacio realizado en Togo, África, en 2023, se compartieron orientaciones que marcaron un antes y un después. Allí se reafirmó con fuerza la necesidad de profundizar el trabajo con la niñez y la juventud, especialmente en contextos de pobreza y exclusión.

Diana nos cuenta que este llamado se expresa en tres grandes focos:

  • Educar y formar a jóvenes en situación de pobreza, ampliando sus oportunidades de aprendizaje.

  • Formar jóvenes líderes, capaces de ser protagonistas del cambio social desde sus propios territorios.

  • Ofrecer espacios espirituales transformadores y esperanzadores, que ayuden a los jóvenes a conectar con su identidad, su sentido y su vocación.

El Programa Niñez y Juventud nace, entonces, como una respuesta concreta a ese llamado: acompañar hoy, para cuidar el mañana.


Las realidades que nos interpelan

América Latina es una región rica en diversidad cultural, comunitaria y espiritual. Sin embargo, también enfrenta desafíos profundos: desigualdad social, pobreza multidimensional, violencia, fragmentación comunitaria y acceso desigual a oportunidades educativas y laborales.

Muchas niñas, niños y jóvenes crecen en contextos de inestabilidad económica y con redes de apoyo debilitadas. Estas condiciones impactan su desarrollo integral, su salud mental y su posibilidad de proyectar un futuro con sentido.

Pero junto a estas realidades, Diana destaca algo esencial: la fuerza, resiliencia y creatividad de la niñez y juventud latinoamericana. Jóvenes que se organizan, que participan en voluntariados, que levantan iniciativas culturales y solidarias, y que muestran que el cambio ya está ocurriendo.

El desafío —nos dice— es no dejarlos solos.


Lo que soñamos construir juntos

El Programa Niñez y Juventud busca impulsar iniciativas que fortalezcan el desarrollo humano, el sentido de pertenencia y la construcción de proyectos de vida. No desde la asistencia, sino desde la participación activa.

La invitación es clara: que niños, niñas y jóvenes puedan reconocerse como protagonistas de su propio crecimiento y como agentes activos de cambio en sus comunidades. Que encuentren espacios de voluntariado, formación y encuentro donde su voz sea escuchada y su aporte valorado.

Porque cuando se acompaña desde la confianza, la comunidad y el sentido, algo se enciende. Y ese algo no solo transforma trayectorias personales, sino que fortalece comunidades enteras.