La “aventura” —como se le denominó en un principio— nace en Francia en 1974, luego del Concilio Vaticano II y bajo el soplo del Espíritu.

Jóvenes adultos viven una experiencia espiritual que cambia sus vidas. Encendidos por el Evangelio y deseosos de caminar con Jesucristo, se reúnen para orar, compartir y formarse. Una Comunidad cristiana de Formación ha nacido.

¡Su fe en Dios les hace creer en el Hombre y en la Vida! Ellos dan testimonio de su experiencia y esta aventura de fe se difunde rápidamente en Europa, en Sudamérica, en Asia y después en África.

Un rostro de la Iglesia vivo y contenporaneo que reúne a 3.500 miembros, mas de 100 mil beneficiarios y miles de voluntarios y donantes a través del mundo.