Martín Lutero

Todos sabemos que este año se conmemora los 500 años de la  Reforma de Martín Lutero, fraile agustino que en 1517 publicó sus 95 tesis que cuestionaban, entre otros,  la venta de indulgencias por parte de la curia de Iglesia Católica de ese entonces. El lamentable desenlace que tuvo esta pugna en su momento nos hace reflexionar hoy sobre la tolerancia y el diálogo que deben siempre prevalecer especialmente entre quienes nos proponemos seguir el evangelio de Cristo.

Pero ¿quién fue Martín Lutero y cómo su conciencia religiosa le llevó a liderar esta Reforma? leamos algunos párrafos tomados del sitio web web de la Congregación evengélica lúterana La Reconciliación de Santiago de Chile.

“Lutero nació 1483 en Eisleben (Alemania) en una familia de una clase media. Su padre que trabajaba en la minería le mandó a estudiar derecho en Erfurt. Entró al convento de los Agustinos en Erfurt en el 17 de julio 1505 contra la voluntad de su padre. Este convento era conocido por ser muy estricto. Lutero se preguntaba por el aspecto misericordioso de Dios frente al ser humano.

En 1507 fue consagrado como sacerdote y celebró su primera misa. Un año después partió a estudiar teología en Wittenberg. Ahí conoció el decano de la facultad de teología Johann Staupitz que se convirtió en su padre espiritual y confesor. Él le hizo descubrir a un Dios misericordioso que quiere salvar los humanos por su hijo Jesucristo.

En los  años 1510 y 1511 viajó a Roma por asunto de su orden. Ahí obtuvo una impresión negativa de la ciudad, de la iglesia católica y de la curia. Roma le pareció una ciudad de pecadores y de grandes negocios.

De vuelta en Wittenberg comenzó a predicar e inicia un doctorado. Todo su vida fue un predicador apasionado deseoso de llevar el evangelio de Cristo en la vida cotidiana de la gente de su época. En 1512 obtuvo la cátedra de exégesis de la Biblia en Wittenberg que conservaría el resto de su vida. Aquí pudo empezar a desarrollar y profundizar sus ideas teológicas. La más importante: La Biblia habla de un Dios que a través de su hijo Jesucristo  se muestra misericordioso y por eso el hombre no necesita hacer mérito alguno para obtener esa misericordia.

Observando cómo la iglesia explotaba el miedo de las personas al “infierno” luego de la muerte a través de la venta de indulgencias, en el año 1517 Lutero escribió los 95 tesis al responsable en su región el Duque de Mainz para pedir detener su venta. En poco tiempo los tesis fueron conocidas en todo el territorio de habla alemana gracias a la rápida difusión por la imprenta y Lutero se volvió famoso.

Roma le pidió que revocara sus criticas pero por el contrario Lutero aclaró que los méritos de Cristo y de los santos no son comparables con el tesoro de la iglesia que permite indulgencias y solo la fe en la palabra de Dios y no los sacramentos causan la justificación ante Dios. También negó que el papa y los concilios fueran las únicas autoridades superiores que interpretan la Biblia correctamente. El Papa y los concilios podían equivocarse.

En 1520 escribió sus textos más famosos en los cuales explica las ideas reformadoras y critica el estado de la iglesia romana: “De la libertad al cristianismo”, “Del Cautiverio Babilónico de la Iglesia” y “A la Nobleza Cristiana de la Nación Alemana”. Ese mismo año el Papa envió la bula para su excomunión. Los escritos de Lutero fueron quemados públicamente en ciudades alemanas. Lutero reaccionó quemando también él la bula en Wittenberg. En 1525 se casó con la ex monja Katharina von Bora.

Con el tiempo nuevos conflictos religiosos se producirían a raíz de la contra-reforma surgida al interior de la iglesia católica y del surgimiento de nuevas ideas más radicales al interior del Luteranismo propuestas por Ulrich Zwingli y Jean Calvin.

Lutero quien sufría de alguna enfermedad relacionada probablemente con los riñones no sobrevivió a todos estos cambios. Por coincidencia estando en su ciudad natal falleció en Febrero de 1546. Esta sepultado en la Iglesia de Wittenberg.

Mas información pueden obtenerla en http://lareconciliacion.cl/de/quien-era-martin-lutero/

Mi Alma Tiene Prisa

de Mario de Andrade

 

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

La Gracia de la Intimidad Mariana

Ciertas almas reciben una vida de unión con María por una gracia especial; a propósito de esta gracia, Neubert, ha reunido varios testimonios muy significativos.

virgenEl P. Chaminade, fundador de los marianistas, escribió: Existe un don de presencia habitual de la Santísima Virgen, como existe un don de presencia habitual de Dios, muy raro, es cierto, pero accesible, sin embargo, por una gran fidelidad. Como explica Neubert, se trata de la unión mística normal y habitual con María.

El venerable L. Cestac. que también tuvo este don decía: No la veo, pero la siento como el caballo siente la mano del jinete que la guía. 

María de Santa Teresa dice también: Esta dulce madre me ha tomado bajo su maternal dirección, igual que la maestra lleva la mano del niño para enseñarle a escribir. Permanece casi sin interrupción ante mi alma, atrayéndome de una manera maravillosamente amable y maternal, sonriéndome, estimulándome, conduciéndome e instruyéndome en el camino del espíritu y en la práctica de la perfección de las virtudes, de suerte que no pierdo un solo instante el gusto de su presencia al lado de la de Dios.

Produce la vida divina por un influjo perceptible de gracias operantes, atentas, fortificantes y solicitantes. La naturaleza del amor estriba en unirse al objeto amado. En este sentido, el amor muy tierno, violento, que abrasa y unifica, conduce el alma que ama a María a vivir con Ella, a fundirse con Ella, a unirse con Ella y conlleva a otros efectos y transformaciones. Así sucedió durante gran parte de la vida de esta sierva de Dios.

Dicen ciertas almas de gran intimidad mariana: Nunca he experimentado la presencia de María en mí, pero sí una presencia muy próxima, lo más próxima posible; y una gran alegría de saberla feliz. Hemos conocido a un santo cartujo que decia: Yo sufro, pero Ella es dichosa.

En un bellísimo articulo ya citado, dice Nicolás, O. P., hablando de un santo religioso, Vayssière: María era el medio universal, la atmósfera misma de su vida espiritual. Ese estado de desprendimiento y de total y purísima unión con Dios, en quien vivía era Ella quien lo creaba en él, quien lo mantenía y quien lo había querido. La Santísima Virgen lo ha hecho todo. Le debo todo, decía a menudo. María había sido la Madre que le exigía el sentimiento de su pequeñez, la dulzura suprema en lo más profundo de su renunciamiento, la fecundidad de su soledad y la inspiradora de su oración. No era consciente de ninguna de las gracias de Dios sin ser consciente, al mismo tiempo tiempo, de la vía por la que éstas le llegaban. No todos los santos se sitúan así en el corazón de la Santísima Virgen como en el centro de su vida espiritual. Para llegar a ello hace falta una luz, una revelación de la Santísima Virgen, que presupone una elección por su parte. Es Ella, decía, quien nos forma. El camino de fidelidad es filial a María consiste en revivir la misma vida de Jesús en Nazaret. El P. Vayssière también decía: Mientras más pequeño se hace uno, mas unido a su madre cuanto más débil y pequeño es … En el Plano divino, la perfección de la vida en María.

Comprendemos aquí las relaciones profundas de la mariología y la vida interior, verdad elemental para todo cristiano; cuando se las escruta y se las pone en práctica.

Texto tomado del libro “La Madre del Salvador” de R. Garrigou-Lagrance editorial “Patmos”

La Solidaridad, frases de Santa Teresa de Calcuta

La preocupación por los demás es el comienzo de la gran santidad. Si aprenden a pensar en los demás se parecerán siempre más a Cristo. Su corazón siempre pensó en las necesidades de los demás. Nuestra vocación, para que sea auténtica, debe estar llena de esta preocupación por los demás. Por eso Jesús pasó haciendo el bien. En Caná, María no hizo otra cosa que pensar en las necesidades de los demás y hacérselas conocer a Jesús. La sensibilidad de María y José fue tan grande que hizo de Nazaret la morada del Altísimo.

Solidaridad

Debemos llegar al corazón de los demás. Para llegar al corazón, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance, ya que el amor se demuestra en las obras. La gente se siente atraída más por lo que ve que por lo que escucha. Por lo tanto, no pierdan el tiempo en encuentros y reuniones. Si las personas nos quieren ayudar, entonces déjenlos que vengan y vean. La realidad es más atractiva que una idea abstracta. Traten de poner en los corazones de sus hijos el amor por el hogar. Inspírenles el deseo de estar con sus familias.

 

Sean fieles en las pequeñas cosas, porque en ellas radica nuestra fuerza. Para el buen Dios, nada es pequeño. Él es tan grande y nosotros tan pequeños, pero se rebaja y nos envía esas pequeñas ocasiones para darnos la posibilidad de demostrarle nuestro amor. Por el solo hecho de que provienen de Él, no son pequeñas sino muy grandes, infinitas. Por eso, sean fieles a los pequeños gestos de amor, para que en sus corazones crezca la santidad y se asemejen cada vez más a Cristo.

 

Rezo para que comprendan las palabras de Jesús: Ámense los unos a los otros como yo los he amado. Pregúntense a ustedes mismos: ¿Cómo me ha amado Jesús? ¿Amo a los demás con la misma intensidad? Si ese amor no está en nosotros, podemos matarnos trabajando, que ese trabajo será sólo eso: trabajo; pero no será amor. El trabajo sin amor es esclavitud.

Textos tomados del libro Los Cinco Minutos de la Madre Teresa, Editorial Claretiana.

 

El Islam