Adrián Martinez: Los frutos de Hortiterapia

Adrián Martinez Bravo es una persona diferente, sin duda. Tan diferente como todos podemos serlo del resto de los seres humanos que nos rodean. Sin embargo su testimonio de vida resulta tremendamente poderoso, especialmente para quienes poseen alguna “discapacidad” física, como él.

Este es su testimonio:

“Yo estuve muchos años en mi casa encerrado y deprimido en mi mundo nada más. Era muy acomplejado. Mas que nada por compromiso con mi mamá, un día comencé a venir a hortiterapia sin muchas ganas y con el pasar del tiempo, empecé a acostumbrarme, me sentía más alegre. Fue como una inyección de vitaminas para mi vida que tiempo después me impulsó incluso a salir a buscar trabajo. Primero tuve un bazar de ropa en mi casa, con la ayuda de algunas personas, pero luego decidí estudiar en la Municipalidad de Huechuraba durante 6 meses un curso de aseo. De todo el curso seleccionaron a 4 personas para continuar 6 meses más de estudios en una empresa de aseos y luego de esto, entré a trabajar en la Universiad Mayor, donde estoy en la actualidad, como asistente de salas. Tengo varias salas a mi cargo en las que debo hacer el aseo, limpiar los computadores, ayudar a los profesores con sus notebook y tratar con los alumnos que usan esas salas.

Es bastante cansador porque se camina todo el día, subiendo y bajando escaleras, pero mi trabajo es algo muy importante para mi; de hecho, del año y un mes que llevo en la Universidad, no he faltado ningún día. Recuerdo que fue muy bonito cuando vi mi sueldo por primera vez”.

¿Cómo ha sido la experiencia laboral?

“Ha sido un desafío muy importante. Uno puede tener complejos pero he aprendido a controlarlos dominarlos o encausarlos. He aprendido a desempeñarme con mis jefes. Por su parte, ellos me han visto eficiente, limpio, ordenado y aprenden que un discapacitado no es para mirarlo en menos, porque finalmente somos todos normales y no sobemos si algún día a cualquiera le puede pasar algo.

Sin embargo, para mi esta experiencia comenzó aquí en Fondacio, en Hortiterapia, cuando llegué y fui tratado no como un discapacitado sino como una persona simplemente diferente. Es muy emocionante mirar para atrás y ver cómo en este lugar pude encontrar la fuerza para tomar la decisión de trabajar y un día partí a la Municipalidad a pedir información y luego me incribí. Para mi todo esto es un milagro. Fondacio es un milagro.”